GUAVIARE, FRONTERA DE LLANO Y SELVA

Por : Margarita Pacheco, revista Semana

Después de revisar con lupa el mapa de Colombia para ubicar en la compleja geografía andina el nacimiento de los ríos Guayabero (en la Macarena) y Ariairi (en el Páramo de Sumapaz) pude entender la etimología del nombre Guaviare, departamento de la Orinoquia con selvas amazónicas. A las puertas de su capital, San José, se juntan estos dos largos ríos que dan nacimiento a su nombre.

En los cálidos territorios de frontera virtual de llano y selva, se escuchan cantos a ritmo de joropo, con grupos de músicos de sombrero alado, botas, arpa y cuatro. La cultura guaverense resulta de una diáspora de colonos de raíces andinas, boyacenses en su mayoría y una variedad de culturas indígenas, nómadas y sedentarias. A unos veinte kilómetros de San José, la Serranía La Lindosa, imponente en el paisaje de sabana, se encuentra el testimonio ancestral de los pobladores originales de estas tierras. Las pinturas rupestres más antiguas del mundo, encerradas entre abrigos rocosos que son parte del Escudo Guyanés, la formación geológica que viene desde la Guyana Francesa, brota en Chiribiquete y prolonga sus formaciones robustas en medio de fincas ganaderas. El conflicto protegió este tesoro arqueológico con los secretos de una cultura precolombina de talla mundial.

El Guaviare es sin duda uno de las regiones más exquisitas del país para el aviturismo, el agroturismo y la investigación científica. Se destaca el trabajo experimental del SINCHI con campesinos para cambiar los modelos de explotación de suelos y bosques maderables, para hacerle frente al avance de la deforestación galopante del posconflicto. Científicos de la Estación Experimental “El Trueno” del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, hacen presencia del Estado, liderando el trabajo con gremios de campesinos, buscando transformar mentalidades colonizadoras...

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