Desarrollo de bioempaques a partir de recursos amazónicos renovables: del laboratorio a la práctica

Autores:

Clara Patricia Peña-Venegas
Editora

Clase de Publicación:

Libro

Año de Publicación:

2026

ISBN:

978-958-5427-62-4

Color:

4 tintas

No Páginas:

162

Desarrollo de bioempaques a partir de recursos amazónicos renovables: del laboratorio a la práctica

A nivel global, la introducción de los envases modernos, derivados del invento del plástico en 1907, revolucionó la vida cotidiana al ofrecer materiales resistentes, versátiles y de bajo costo. Sin embargo, lo que hace cinco décadas irrumpió como un símbolo de modernidad y optimización del tiempo en el hogar, se ha transformado hoy en una crisis de contaminación sin precedentes. Su baja degradabilidad —estimada entre 150 y 500 años— ha provocado la saturación de ecosistemas vitales. La cuenca amazónica, lejos de ser un refugio ajeno a este fenómeno, sufre hoy la presencia de microplásticos en sus aguas, suelos, peces e incluso en humanos.

Ante esta realidad, es de total importancia encontrar nuevos materiales que permitan la transformación radical de la industria de los empaques. El SINCHI, como instituto de investigaciones científicas vinculado al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, está llamado a liderar propuestas que trasciendan el laboratorio y se conviertan en soluciones reales para para el territorio. En este contexto, el proyecto “Desarrollo de bioempaques a partir de recursos amazónicos renovables” adquiere una relevancia excepcional al alinearse directamente con la implementación de la Ley 2232 de 2022. Esta ley establece la hoja de ruta para la reducción gradual de plásticos de un solo uso en Colombia, con la meta ambiciosa de eliminar al año 2030 aquellos artículos de difícil circularidad, como bolsas, pitillos, mezcladores y soportes para bombas.

Nuestro aporte es clave para dar cumplimiento a esta normativa en regiones con alta biodiversidad. Este libro es el resultado de un esfuerzo y participación interinstitucional que busca generar alternativas biodegradables desarrolladas en pequeños núcleos urbanos aislados, donde el manejo de residuos es un desafío crítico.

A través de sus páginas, se resume el desarrollo técnico de dos tipos de bioempaques: uno semirrígido, capaz de sustituir platos y bandejas de poliestireno, y otro flexible, diseñado para reemplazar las bolsas plásticas tradicionales. Ambos han sido formulados bajo el estándar de «Home Compost», lo que asegura que puedan reintegrarse a la naturaleza de forma segura y sin generar subproductos tóxicos.

La formulación y ejecución de esta iniciativa fue posible gracias a la financiación del Sistema General de Regalías del Departamento de Amazonas y el respaldo del Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD), lo que demuestra que la articulación entre el gobierno regional y la ciencia es motor del desarrollo en la Amazonia. Asimismo, el trabajo técnico ha contado con la dedicación de un equipo multidisciplinario y el apoyo de aliados estratégicos como el ICTA de la Universidad Nacional de Colombia, la alcaldía de Puerto Nariño, la Gobernación del Amazonas, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Instituto SINCHI y el World Compost, con lo que se logra conectar el rigor científico con la vocación productiva de la región.

Es fundamental reconocer que los habitantes del Amazonas tienen hoy en sus manos una oportunidad histórica y una gran responsabilidad. La migración hacia el uso de bioempaques producidos in situ no es solo una alternativa económica, sino el camino necesario para asegurar que sus ecosistemas biodiversos permanezcan para las futuras generaciones.

En esta publicación se resalta la importancia de la vigilancia tecnológica exhaustiva y el uso innovador de insumos locales como el almidón de yuca y la calceta de plátano, se demuestra que la soberanía tecnológica es posible y se detalla un ejercicio fundamental para comparar la huella de carbono de estos desarrollos frente a los plásticos de origen fósil. Este análisis permite evidenciar el impacto positivo de producir localmente bajo principios de sostenibilidad.

Estamos convencidos que las lecciones aprendidas durante estos años de investigación contribuirán a que la producción de bioempaques sea una realidad palpable. Invitamos al lector a profundizar en este documento con la certeza de entender que el cambio en nuestros modelos de consumo no solo es una exigencia legal, sino una obligación ética para proteger el patrimonio natural del Amazonas y del mundo.

Agradezco a Clara Patricia Peña, a Marco Ehrlich, a Diego Lizcano, a María Soledad Hernández y a Agrovarzea por sus valiosos aportes para que el proyecto de bioempaques sea hoy una realidad y una oportunidad concreta para reducir la contaminación en las zonas ribereñas del río Amazonas.

Finalmente, quiero hacer un llamado a los consumidores, a los almacenes de Leticia, a la Cámara de Comercio del Amazonas, a la Gobernación del Amazonas y a la sociedad en general de Leticia y Puerto Nariño, para que adquieran y promuevan el uso de estos bioempaques. Su adopción contribuirá a mantener limpias las fuentes hídricas, a prevenir la contaminación por microplásticos que afecta a las especies de los ecosistemas acuáticos y a proteger la salud humana.

Luz Marina Mantilla Cárdenas

Directora general

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