Biodiversidad amazónica resiliente: fauna en nuestras calles

Entre el concreto y la prisa, la presencia de otras especies suele pasar inadvertida, como si la selva hubiese sido expulsada de las calles y sus criaturas permanecieran ocultas. Sin embargo, en la ciudad de Leticia aún persisten formas de vida que cantan, croan, se deslizan y reptan entre el escaso verdor que sobrevive al asfalto. Entre ellas, los anfibios y reptiles, a menudo temidos o ignorados, conviven en este lugar.

Cuando la selva es intervenida y transformada en urbe, la disponibilidad de hábitats cambia y se simplifica. Las complejas interacciones ecológicas de las comunidades originales se desdibujan y muchas especies pierden su lugar. Solo permanecen aquellas capaces de resistir las nuevas condiciones ambientales. Por eso, reconocer cuáles logran mantenerse y qué requerimientos necesitan para sobrevivir, permite diseñar planes de acción oportunos que involucran a los ciudadanos en su conservación.

Desde el Instituto SINCHI, el Grupo de Fauna Amazónica (FAUNAM) ha desarrollado proyectos orientados a conocer y divulgar la riqueza biológica presente en zonas urbanas como Leticia, ciudad amazónica ubicada en el extremo sur del país e inmersa en una matriz natural de gran diversidad biológica. Los bosques del interfluvio de los ríos Putumayo y Amazonas, junto con la presencia del imponente río Amazonas, le confieren un alto potencial ecoturístico, a pesar de la acelerada transformación del suelo con fines urbanísticos. Este escenario, aunque desafiante para la biodiversidad, brinda oportunidades para la conservación de la fauna que habita en el entramado urbano.

La guía, Leticia canta y encanta: Anfibios y reptiles en la ciudad, una biodiversidad invisible y resiliente, retrata esa riqueza de la herpetofauna local. Lagartijas, tatacoas, tortugas, babillas o cachirres son algunos de los reptiles que acompañan la vida cotidiana y encuentran un lugar en estas páginas. Asimismo, en esta ciudad, donde los días y las noches se llenan con los cantos de distintas ranas —entre ellas Leptodactylus petersi, Scinax ruber, Boana punctata y especies del género Dendropsophus—, la cartilla ofrece un valor adicional: en la página web donde está alojada es posible oír esos sonidos que revelan la biodiversidad escondida entre las paredes y calles.

Los hallazgos de esta guía evidencian el potencial sostenible de Leticia si la biodiversidad seintegra en su planificación de desarrollo. Reconocer y proteger los ecosistemas y la matriz natural que la rodea debe ser una prioridad tanto para el bienestar ambiental como para el socioeconómico.

Entre las acciones sugeridas está la instalación de avisos informativos sobre el cruce de fauna en la vía Leticia–Tarapacá, donde se han registrado numerosas muertes por atropellamiento, especialmente de serpientes. Por esta razón, las áreas con mayor riqueza de especies deben conservarse, cuidarse y promoverse como espacios para el turismo responsable.

La cartilla ofrece, además, detalles sobre dónde encontrar cada especie, si tienen o no importancia médica, sus principales características biológicas, además de fotografías. Más que un producto, es una invitación a reconocer el territorio, a emocionarse con el descubrimiento de la biodiversidad que lo habita y a recordar que, incluso en medio de la expansión urbana, la herpetofauna permanece resiliente y esencial.

Leticia y, en general, todas las ciudades no son espacios aislados ni ajenos a la riqueza natural del país; por el contrario, la biodiversidad urbana se adapta y resiste, recordando que todos son parte de un mismo tejido de vida. Protegerla es cuidar la propia historia, las raíces y el futuro que comparten todas las formas de vida que laten entre el concreto.

Consulta y descarga la cartilla aquí:

https://sinchi.org.co/fauna/leticia-canta-y-encanta

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